La lealtad emotiva

Walter Gropius, en “Katsura, tradition and creation in japanese architecture”, escribe, en referencia al progreso científico y tecnológico en occidente:

“…un progreso material que nos permite elevar los estándares de vida a alturas sin precedentes en términos de confort, pero que ha solido fallar en generar las lealtades emotivas incluso de los mismos que han creado ese progreso”

El término “emotivo” dejó de tener un sitio en las discusiones propias de la construcción, si es que alguna vez lo tuvo. Queda por saber si esa desaparición se debe a que la condición emotiva de los productores de Arquitectura ha ido desapareciendo, y con ella la posibilidad de que sea usada como argumento, o que la pérdida del peso argumental de la emoción ha atrofiado la sensibilidad de los mismos.

Ahora bien, la capacidad de una construcción de emocionar no está en duda. Ya sea porque ayuda a gatillar recuerdos, por su propia belleza o por lo que allí sucedió. Sin embargo, la crítica de Gropius viene por otro lado: la lealtad emotiva es, como yo lo entiendo, la voluntad de evitar que una construcción sea demolida, o la voluntad de cuidarla. No es banal pensar que buena parte de la Arquitectura moderna que se encuentra en buen estado sea por una subvención del gobierno, o porque pertenece a una institución donde las cosas no se ponen en duda (Escuela Naval o Monasterio Benedictino).

Sin poder generar esa voluntad de ser cuidada y mantenida, las construcciones quedan como un cachorro de león al que le falte una pata: condenadas a desaparecer. A la vez, se hacen responsables del deterioro urbano. No es el perfil de la calle lo que hace que Américo Vespucio en el sector oriente sea más agradable que en la Granja: buena parte de ese mérito se lo lleva una vegetación y veredas bien cuidadas.

Cuando aparece esta discusión, las culpas parecen ir siempre por el lado de pensar que la incapacidad de emocionarse con una construcción moderna es propia de la falta de cultura del usuario. Quizás sea más bien culpa de la falta de emoción de los productores.

4 Comentarios to “La lealtad emotiva”

  1. ismaelct Dice:

    También puede ser, al menos en parte, que hasta antes de la modernidad la arquitectura obedecía a símbolos culturales de intitucionalidad, rito, lujo o vivienda y no tanto a la argumentación estética consciente, per se.

    Quiero decir que la arquitectura no moderna respeta géneros y por lo tanto tiene una historia. Esa historia da familiaridad y costumbre, que las hace más accesibles emotívamente (memoria, nostalgia, respeto, etc).

  2. Alexey Dice:

    Thanks, theme very interesting

  3. juliza mirelly Dice:

    ajjajjajajajjajajaja

  4. martin Dice:

    Qué quiere decir ajjajjajajajjajajaja?

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