Tacita Dean: la historia más que el tiempo

Siempre me ha desconcertado cuando las profesiones desarrollan una especie de “gusto común”. Cuando, por ejemplo, hablas de Gordon Matta-Clark y te responden, “ah, ése es gusto de arquitectos”. O lo mismo con un cierto tipo de música, o de serie de televisión (”gusto de ingeniero”). Pienso que éste se debe a que, en buena parte de los casos, es tanto más sencillo mantener los ojos en el ombligo, y que aquel arte que trabaje de una manera similar a la arquitectura (Whiteread, Chillida, Matta-Clark) es más sencillo de digerir.

Pero, hay otros artistas, igual de digeribles, como Tacita Dean, que incluso trabajan con la materia más propia de la arquitectura (los edificio construidos), y que no tienen gran repercusión por acá. La foto de arriba es un fotograma de su película “Palast”, filmada en Berlin. Algo recuerda a Mark Rothko, otro artista sin fan-club.

Tacita Dean pone su foco cuando ya las cosas están construidas, o a medio construir, o derruidas, y nunca parece interesada en la causa de los hechos que relata, sino que en los hechos puros.
Pues finalmente, las construcciones terminadas, buenas o malas, son máquinas de producir fenómenos y sensaciones.
Igualmente, no es tampoco el tiempo lo que la mueve, sino que la historia. Más bien las historias, las que se cuentan aparte.

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