Sigurd Lewerentz Alejandro de la Sota

Originalmente pensaba que, si les encontraba algo en común a estos dos arquitectos, era que me gustaba su trabajo (de la Sota desde mi primer año de carrera, a Lewerentz lo conocí hace poco), y mucho. Y sentía, quizás, que ambos compartían una actitud algo incrédula. Esa actitud la veía reflejada en las ampliaciones de Lewerentz a la Capilla de la Resurrección, o en el edificio para el colegio mayor César Carlos.

Hoy me enteré que Lewerentz, al igual que de la Sota, pasó largos años desilusionado y alejado (hasta cierto punto) de la Arquitectura, manejando su propia fábrica de puertas y ventanas. De la Sota fue funcionario de correos hasta el 64. En 1972, desilusionado de la ETSAM, vuelve a correos hasta su jubilación.

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