Apología de la colmena
Cuando le consulta ud. a un arquitecto sobre remodelar una propiedad antigua, en un gran porcentaje de los casos (entre los que me incluyo) le propondrá demoler. “Abrir” espacios, botar muros, unir recintos. En mi caso, reconozco la inercia en esto, un poco de la moda y otro poco del espíritu de los tiempos.
Sin embargo, no dejo de sentir una sensación de pura inercia cuando propongo botar aquí y allá. La compartimentación del espacio permite grados de interacción muchísimo más ricos (a mi juicio) que los engendros de super-espacio producto de la sumatoria de antiguos compartimentos que no “coinciden”, que se cortan por mochetas, shafts, pilares que no se pudo botar, etc. Esto puede ser producto de la excesiva abstracción, cuando pensamos que, por tener menos divisiones verticales, tenemos algo parecido a un loft, cuando no tenemos ni la sencillez de su disposición, ni la altura, ni el estilo de vida del artista neoyorkino, que parece ser a lo que a veces se apunta.
